El Rojo estuvo a un paso de ganarlo y quedar en zona de ascenso. También pudo perderlo. El capitán Montenegro, con dos golazos, lleva a Avellaneda un punto importante. Empate en Córdoba para seguir soñando.




Independiente buscaba su tercera victoria consecutiva. Talleres debía ganar para no perder pisada en el campeonato y no alejarse tanto de los primeros puestos. Córdoba siempre es una parada difícil. Un partido prometedor de antemano, con los fantasmas de aquella memorable final del ´78, donde la hazaña del Rojo hizo historia.

Comienzo del partido y el Rojo vuelve sufrir lo mismo que en la última fecha. A los cuatro minutos, el local se ponía en ventaja luego de un tiro libre cerrado ejecutado por Fredrich, que nadie llegó a cabecear. A partir de allí “La T” se hacía grande y empezaba a manejar el partido. Sánchez Sotelo corría mucho y se consolidaba como figura del equipo junto a Britez Ojeda. Por el lado de la visita, Pisano no aparecía, el Rolfi intentaba pero no podía, Zapata desconocido.

Lo que continúa parece el calco del partido en que Independiente derrotó a Sarmiento el último lunes. Sobre el final del primer tiempo, Daniel Montenegro marca el empate tras un bombazo desde afuera del área, que él mismo fabricó. Al comienzo de la segunda parte, nuevamente el Rolfi (¿quién sino?), luego de un córner logra conectar la pelota con la red. Gol del Rojo, y se ponía arriba en el marcador. Aquí se vió la mejor cara de la visita, buscando llegar por los costados, con un capitán del equipo que maneja el juego a su gusto.

Pero la alegría en el conjunto de Avellaneda no duró mucho. No se pudo repetir el resultado logrado ante Sarmiento. Sánchez Sotelo tuvo el premio al sacrificio y marcó el 2 a 2, luego de un nuevo desacierto de la defensa roja. El equipo de De Felippe estaba dividido en dos: mitad de cancha para arriba, rápido y contundente; la defensa, desconcentrada y errática, como en los últimos tiempos.

Final del partido, la igualdad sellada. Montenegro mereció los tres puntos. Pero al campo ingresan 11 jugadores. Y por eso el empate es justo. Talleres hizo méritos suficientes para quedarse con la igualdad.

Lo anecdótico, el resultado. Se repitió aquel 2 a 2 de la nombrada final del Metropolitano de 1978 con ambos equipos con dos realidades y necesidades totalmente diferentes a las de aquel entonces. Sin expulsados, sin hazaña, sin hazaña. Talleres, intentando sumar para no alejarse. Independiente, adquirió un punto valioso en una parada complicada. Un Rojo irregular, dejó pasar la chance de estar en el tercer puesto, con todo lo que eso implica: el anhelado ascenso. Pero falta mucho, es cierto. Por el momento, De Felippe continúa invicto en su puesto: 3 empates y 3 victorias. Este es el camino.