De la mano del 10, el equipo de Ramón venció por 2 a 0 a
Liga de Loja y clasificó a cuartos de final de la Sudamericana.
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| Los colombianos bailan luego del primer gol, convertido por Teo Gutiérrez. |
Es cierto que el título suena a exageración debido a que
futbolísticamente no fue un baile. El millonario lo ganó bien al partido pero
no fue una máquina, simplemente demostró su superioridad frente al débil equipo
ecuatoriano. Cabe aclarar que River fue superior en el partido anterior, pero
las ingenuidades tanto en defensa como en ataque fueron claves en el resultado.
El equipo de la banda llegaba con una gran noticia a este
encuentro, volvía una de las figuras del plantel: Éder Álvarez Balanta. El
colombiano volvió a demostrar la seguridad con la que acostumbra jugar, por lo
que resultó junto a Lanzini una de las figuras de este triunfo.
En el primer tiempo River llegó al gol de la mano del
juvenil quien, tras un gran pase de Rojas, la dominó y frente al arquero tocó
el balón al costado para la aparición goleadora de Teófilo Gutiérrez.
Anteriormente el equipo de Núñez había desperdiciado tres jugadas claras de la
mano de Vangioni, Teo y Lanzini. Situación que generaba una mezcla de
sensaciones entre la tranquilidad de ver que el equipo salió decidido a ganar
el partido, por un lado; y por el otro lado, el nerviosismo al ver que los
minutos pasaban y el gol se negaba.
Al comienzo del segundo tiempo, Ramón Díaz cambió a Ledesma
(por una molestia en su pierna derecha) y a Rojas, ingresando Ponzio y
Kranevitter, respectivamente. El partido seguía en la misma tonalidad de juego,
un River superior que no podía lograr el segundo gol, frente a una Liga de Loja
que no llegaba a inquietar a Barovero. Los motivos por los que no llegó a
incomodar al arquero local se resumen en el buen trabajo defensivo que realizaron
los millonarios. Se puede agregar además la buena sociedad que se armó entre Rojas y Vangioni, con algunas jugadas de mucho peligro generadas con pases profundos del ex Godoy Cruz para el "Piri".
Pasaban los minutos y la necesidad de tranquilizar la
situación con un segundo gol se acrecentaba. Hasta que el muchacho joven al que
Ramón le dio la responsabilidad de crear juego apareció. La jugada comenzó en
la mitad de la cancha, Lanzini tomó el balón y comenzó a eludir rivales. Cuando
parecía que la jugada se diluía si no intentaba asociarse con sus compañeros,
un dribbling en diagonal del 10, de izquierda a derecha dejó a 3 rivales fuera
de combate; un remate cruzado, débil pero muy esquinado, logró derrotar al
arquero visitante desatando la euforia en el Monumental.
Finalizando el partido llegó la reacción del equipo de
Aguinaga, River debió replegarse y de la mano de un firme Balanta que despejó
todo lo que los ecuatorianos arrojaban al área, logró terminar el partido con
algún sobresalto. Cabe destacar la furiosa reacción de Ramón frente a una
jugada en la que Fabbro perdió infantilmente la pelota y generó un peligroso
contraataque rival. Más allá de eso, el equipo argentino logró la merecida
clasificación y ahora deberá enfrentarse al duro equipo de Lanús.
Mención aparte para la vuelta del colombiano Balanta. Que se notó, más allá de la prolijidad defensiva que posee, por una jugada particular en la que tomó la lanza en defensa y arrastró a dos marcadores rivales que terminaron tirando el balón al lateral al no poder pararlo. La gente de River vuelve a tener la tranquilidad de ver al mejor defensor jugando desde el arranque, una semana antes del Superclásico.
